¡Saca provecho de tus cualidades!
Todos los fines de semana el leñador exploraba la montaña, caminaba entre los senderos angostos hasta llegar a una pequeña cascada donde se bañaba y meditaba tratando de poner su espíritu en armonía con la naturaleza. Una tarde, de regreso a su casa, se topó con un nido de águila caído, conmovido se acercó y lo levantó dándose cuenta que había un huevo aún intacto. Entonces decidió tomarlo con cuidado y llevarlo a su gallinero. No estaba muy seguro de lo que hacía, pero intentar hacer algo le producía tranquilidad. Una gallina se encargó de empollar el huevo y al cabo de un tiempo el polluelo de águila nació junto a toda una generación de vivaces pollitos. Con quienes se compenetró y aprendió todos los hábitos normales de los pollos. Paseando por el gallinero en busca de alguna lombriz, la joven águila se sorprendió al ver por primera vez el intrépido vuelo de un águila que exploraba la zona. Su impresión fue tan grande que de inmediato preguntó a las gallinas qué era ese a...